GAD LA MERCED DE BUENOS AIRES

Merced de Buenos Aires

La Merced de Buenos Aires es la parroquia rural más grande de Urcuquí con 433.74 km2. De acuerdo a datos etnohistóricos la actual población de Buenos Aires fue en la época prehispánica un asentamiento de población Caranqui. Con la conquista y la creación del corregimiento de Otavalo, esta población fue reducida a Cahuasquí. Sin embargo, para principios del siglo XX estas tierras vuelven a ser repobladas por personas provenientes de Cahuasquí, Ibarra y Carchi. La historia local en relación a esta última «conquista» del territorio significó para los fundadores de Buenos Aires una muestra de tenacidad, lucha y coraje. En la historia de creación de esta parroquia se identificaron dos fuentes de información. La primera se remite a una monografía redactada por Mons. Jorge Eduardo Villacís Giassi, párroco de Cahuasquí de ese entonces, escrita en 1980. En este documento se narra cómo Don Manuel Gómez Estrada, empleado de hacienda, deseoso de tener tierras propias para él y los suyos, decide organizar una expedición en 1928 junto con Segundo Ramos y Juan Navarrete en dirección a la montaña, tomando como meta próxima la cumbre denominada «Padre Urco» (atrás de la parroquia de Cahuasquí) para lo cual iban siguiendo las huellas de los antiguos caminos de Los Cayapas. 

El 24 de septiembre de 1936 entra a EL TAMBOR el párroco de Cahuasquí, y siendo por esas fechas las festividades de la Virgen de la Merced, se decide bautizar el lugar como LA MERCED DE BUENOS AIRES, poniendo Buenos Aires por los «muchos vientos» del lugar. El 26 de abril de 1941 se dicta el decreto de parroquia civil a Buenos Aires. Para ver la narración completa se sugiere revisar el anexo a la ficha. Como segunda fuente se registró el testimonio de Juan Navarrete, habitante de 96 años de edad, quien relató la historia de fundación de Buenos Aires desde su experiencia vivencial. Actualmente, es el único fundador vivo que llegó a estos lares cuando apenas tenía 6 años de edad, apegado a un cuñado. Además de las dificultades que enfrentaron durante la caminata, dada la accidentada geografía de la zona, don Juan recuerda el conflicto con el señor Fernando Baquero, dueño de la hacienda de Pugarán, quien reclamaba esas tierras como suyas demandando lindero hasta Esmeraldas. En vista de que los colonos no tenían dinero para pelear las tierras, éste declaró lindero hasta el sector de LA FLORESTA, lugar de donde tuvieron que retirarse. 

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